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MALOS TRATOS. FASES DEL PROCESO DE INTERVENCIÓN:

A la hora de intervenir en un presunto caso de malos tratos, hay que seguir un procedimiento siempre que sea posible:

 
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La detección es la primera condición para poder intervenir. Se realiza a través de la observación y la entrevista tanto de las víctimas como de los agresores.

Lo primero es la detección y notificación del caso. Cuando alguien tiene la sospecha de que un niño o niña sufre malos tratos, debe ponerse en contacto con los Servicios Sociales de Atención Primaria o bien con los servicios de protección del menor (en caso de que fuese necesaria una intervención inmediata). Posteriormente son los profesionales los que deben determinar si existe o no una situación de riesgo para el menor o menores y decidir cuales son las medidas a tomar.

Finalmente, una vez adoptadas las medidas pertinentes, hay que evaluar qué factores inciden en la aparición o el mantenimiento de los malos tratos para poder intervenir sobre ellos y modificarlos.

-Entrevista:

- Con menores: Es preciso no someter al menor a numerosas entrevistas sino que es mejor establecer un protocolo con los distintos criterios para obtener datos útiles.

Las entrevistas han de adaptarse a la situación del niño y al momento en que se encuentra.

Han de hacerse en un ambiente de protección y establecer un clima de confianza que permita la expresión de sus emociones y pensamientos.

Debe informarse, de forma comprensible para el menor, del objeto de la entrevista, de los límites de la información obtenida (darle a conocer la obligación que se tiene de comunicar el caso para su protección) y del proceso administrativo y judicial posterior.

La actitud del evaluador ha de ser comprensiva, libre de cuestionamientos, puesto que la evaluación de la credibilidad se hace después de las entrevistas.

La evaluación ha de ser completa para tener el mayor número de datos del desarrollo global del menor.
En la entrevista estarán presentes el menor y los evaluadores. Si es necesario que asistan a ella familiares u otras personas, se colocarán fuera del campo visual del menor. Se informará siempre al menor de la presencia de los observadores.

El lugar de la entrevista se determinará en función de las características del caso. A veces es preferible establecer el primer contacto en un contexto conocido por el menor, especialmente en las primeras fases de la investigación.

El número total de entrevistas que deberán efectuarse oscilará entre dos y seis. Los hechos no serán abordados en todas ellas, ya que es preciso también recoger otros datos que permitan conocer las características personales del menor. Con la finalidad de no generar falsos positivos se evitará repetir preguntas directas cuando el menor niegue el abuso.

Características de las preguntas:

En primer lugar es preciso escuchar. Las preguntas se formularán siguiendo el hilo conductor de las respuestas del menor. No es indicado hacer entrevistas cerradas a base de preguntas previamente establecidas.

El lenguaje ha de ser claro, simple y adecuado al desarrollo del menor y a su léxico.

Las preguntas han de ser abiertas. Si se formulan preguntas cerradas, debe determinarse el sesgo que aportan a la información.

Se evitará utilizar tanto técnicas tipo «interrogatorio» como actitudes excesivamente paternalistas, debido a la elevada probabilidad de contaminación que pueden generar en el discurso del menor.

Técnicas complementarias:

Se pueden utilizar técnicas complementarias para facilitar la comunicación del menor o específicamente para realizar un diagnóstico clínico. En cada caso se seleccionarán los instrumentos idóneos en función de las hipótesis diagnósticas y de las necesidades derivadas del objetivo de la evaluación.

El diagnóstico clínico no sirve para validar una situación de malos tratos, pero aportará datos para:

- Determinar los trastornos de desarrollo que puedan interferir su testimonio o incrementar las secuelas.
- Establecer el nivel de afectación psíquica y determinar la necesidad de tratamiento.

Cuando se utilicen procedimientos no específicos, ha de tenerse precaución en la interpretación de los resultados.
La utilización de muñecos con características sexuales explícitas será útil para:

- Identificar el conocimiento anatómico del menor.
- Expresar los hechos en menores no verbales o pre-púbers.
- Recoger datos en el juego espontáneo.

Los datos obtenidos han de ser considerados dentro del conjunto de los ya recogidos y evitando hacer interpretaciones inferenciales.

Habrá que tener en cuenta:

- Su edad y grado de comprensión: Si son muy pequeños habrá que ganarse su confianza y acceder a la información a través de juegos, dibujos, cuentos... Son útiles para no enfrentar al niño directamente a unos hechos que por su edad no entiende.
- Posible recriminación del maltratador al niño: Es necesario que el niño no tenga miedo a una reprimenda por parte del maltratador, miedo justificado debido a las amenazas que puede haber sufrido si cuenta algo de lo ocurrido.
- La entrevista en si: La entrevista con presión puede causarle un daño psicológico mayor.

Consideraciones:

- Ambiente privado, relajado, neutral.
- El entrevistador debe ser alguien en el que el niño confía.
- Utilizar un lenguaje comprensible para su edad.

Con los padres sospechosos de malos tratos a sus hijos habrá que mantener un ambiente tranquilo, ser sinceros hablándoles sin tapujos y explicándoles que la información recogida será tratada con prudencia y profesionalmente. No asumir una actitud amenazante ni critica evitando entrometerse en aspectos íntimos y los detalles sobre los incidentes.

- Observación:

1. Detección: En los malos tratos a menores la observación deberían realizarse en la medida de lo posible de distintos ámbitos en los que se mueve el menor. En la escuela controlando la asistencia, su rendimiento, su comportamiento, relación con los demás... para poder identificar las situaciones sospechosas.

2. Notificación: A pesar de estos indicadores que aparecen en la víctima y/o en los agresores no es suficiente a no ser que se ponga esa sospecha en conocimiento de expertos en malos tratos.

3. Recepción: Atención, obtención de los primeros datos y decisión sobre la gravedad de la situación y la urgencia.

4. Investigación previa: Constatar la presencia de indicadores y circunstancias sospechosas. Se verifica en qué circunstancias se están produciendo los malos tratos, determinar la gravedad y la urgencia de la intervención. Se valora el riesgo de la víctima si sigue en esa situaciones y las consecuencias. La puesta en marcha de la intervención dependerá de la verificación de malos tratos.

5. Evaluación: Se averiguan los daños y los riesgos, se conocen las necesidades, la motivación y las potencialidades tanto en la familia como en el contexto educativo.

6. Decisión de un plan: Decisión de los objetivos a seguir y actuaciones a desarrollar. La responsabilidad del niño está en la administración pública y ésta debe garantizar su seguridad. Pero, siempre que se pueda, se intentará la integración de la unidad familiar. Pero en los casos en que se han producido agresiones físicas, garantizar que no se volverán a repetir es difícil, al menos que se produzca la ausencia del agresor o de la víctima,  de forma temporal, para iniciar la intervención. Para rehabilitar a los maltratadores habrá que planificar los objetivos de la intervención, desarrollar una estrategias de actuación en cada caso particular.

7. Intervención: La intervención va dirigida a trabajar tanto con la víctima como con los agresores. Los profesionales intervendrán desde sus ámbitos de trabajo por lo que es necesario insistir en la coordinación.

 



- Intervención:

Los niños de los que se ha abusado constituyen un grupo heterogéneo en función de su capacidad para afrontar la situación y el apoyo que reciben de su entorno.

Según el nivel de manipulación relacional que haya vivido la víctima habrá mayor o menor confusión y autoinculpación.

El pronóstico tiene relación directa con la gravedad de los malos tratos y con el nivel de protección y colaboración de la familia en el tratamiento.

Se evitará el contacto del menor con los adultos que no le crean y/o le culpabilicen, porque ello supone un maltrato añadido al abuso.

El tratamiento no ha de ser impuesto, pero ha de motivarse siempre que se considere necesario. Irá siempre precedido de una evaluación clínica que permita determinar los recursos cognitivos y las estrategias de afrontamiento de las víctimas y de su entorno protector.

Las técnicas pueden ser aplicadas de modo individual, familiar y por grupo de víctimas. Si se efectúa el tratamiento individual con la víctima, será preciso no olvidar su entorno familiar, del que se hará un seguimiento y/o se prestará apoyo.

Al iniciar el tratamiento individual de las víctimas las técnicas que se vayan a utilizar se adaptarán en función de la edad y las características del niño o del adolescente. La intervención terapéutica se realizará mediante el juego y/o la palabra si la edad del menor que ha sido objeto de abuso así lo requiere.

El tratamiento de las víctimas de abusos ha de tener en cuenta la prevención de la revictimización y/o la repetición del ciclo del abuso sexual.

La frecuencia de las sesiones deberá adaptarse a la situación en que se encuentre la víctima y su núcleo familiar. La duración del tratamiento irá relacionada con los avatares del desarrollo tanto cognitivo como psicosocial. Es conveniente hacer periodos de tratamiento cortos, con objetivos claros, y asegurar la asistencia cuando se requiera.

Cuando se trabaja en el mismo dispositivo con la víctima y con el agresor es preciso que los terapeutas sean diferentes. En las intervenciones terapéuticas deberán establecerse criterios que permitan evaluar la eficacia de los tratamientos.

 

 



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OBJETIVOS:

*OBJETIVO GENERAL:
Conocer cuáles son los indicadores específicos e inespecíficos que nos servirán para detectar, evaluar y diagnosticar un posible caso de malos tratos, ya sea a menores, mujeres, mayores, discapacitados o cualquier otra persona o colectivo.

*OBJETIVOS ESPECÍFICOS:
- Estudiar la metodología utilizada para la detección, evaluación y diagnóstico de los malos tratos. Esta metodología se basa esencialmente en el estudio de casos de los cuales se tiene sospecha de malos tratos y para ello suelen utilizarse la entrevista personal y la observación directa, siempre que sea factible.
- Conocer cuáles son los indicadores específicos e inespecíficos que nos pueden dar la clave para saber si nos encontramos ante un caso de malos tratos. Dichos indicadores los buscaremos tanto en los potenciales agresores y víctimas, como en el entorno familiar, escolar, social, sanitario, etc. Y nos referiremos a los diferentes grupos de los que estamos hablando.

*CONTENIDOS:
- Metodología utilizada en la evaluación de los casos de malos tratos.
- Indicadores específicos e inespecíficos en el maltrato infantil.
- Indicadores específicos e inespecíficos en el maltrato a mujeres.
- Indicadores específicos e inespecíficos en el maltrato a mayores y discapacitados.


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